Playa de Barinatxe desde el acantilado
420×400 cm (díptico)
Acrílico y óleo sobre lienzo
2024
8 Pintura jitoan/ 8 pinturas a la deriva es el resultado del trabajo llevado a cabo gracias a la Subvención de Getxo Kultura en 2024-2025, que se engloba dentro del proyecto Plein Air y el cual estoy desarrollando desde 2023. En dicho proyecto estoy realizando una serie de pinturas de gran formato al aire libre en distintos lugares y contextos. El objetivo es acercarme al paisaje buscando maneras de entrar en contacto con una realidad que hace tiempo exige nuevos flujos, ya no de representación, sino de presentación. La pintura es cuestionada, al mismo tiempo que nos interroga sobre los hábitos e inercias que la arrastran por los cauces sobre los que hemos ido construyendo su historia. Estas pinturas las definiría como pinturas-ensayo, desarrolladas desde un conocimiento corporeizado, que se genera desde la propia acción pictórica y en donde la distancia que propicia la observación visual de un entorno, se cuestiona mediante la puesta en marcha de una visión táctil, que trata de tumbar en el plano del lienzo la atmósfera que envuelve el espacio.
Siguiendo con los planteamientos abiertos en series anteriores, en este caso, he estado realizando las pinturas en distintos lugares de Getxo, Bizkaia. Durante el proceso de trabajo he tratado de desarrollar una pintura impregnada de tiempo (meteorológico), que fuese acorde con la atmósfera que envolvía el lugar en cada situación y en diálogo con aquello que la acompañaba en su hacerse. El objetivo principal en cada una de ellas ha sido conseguir una pintura que forme parte del flujo y del quehacer de las diversas fuerzas que constituyen los lugares
elegidos.
Todas las pinturas realizadas plantean una misma disyuntiva que trata de encontrar el modo de escapar a las leyes de la perspectiva. Uno de los objetivos en todo esto podría ser el poner en duda un ojo educado y consciente de las coordenadas que sujetan el modo en que entendemos nuestra situación en el entorno. Al ver las pinturas podemos apreciar los paisajes frente a los que me situé en cada ocasión, observándose cierta profundidad en ellos. No obstante, el ojo se ve sorprendido por planos inverosímiles que provocan la ruptura de la visión euclidiana.
El formato de las telas es otro factor importante, el cual, no es grande por el mero placer de pintar en grande, sino por la necesidad de buscar entrar en conexión espacialmente con los lugares en donde me coloco. Al pintar es inevitable tener que situarte dentro de la tela, pisándola y rodeándola constantemente, originando una acción corporal que va estableciendo conexiones con aquello que me rodea o que voy apreciando en la medida en que doy vueltas. La observación del lugar, por lo tanto, no es siempre la misma, sino que va cambiando y propiciando distintas posiciones y direcciones dentro de la composición. Podría pensar que lo que el ojo ve, va solapándose, afirmándose y negándose al mismo tiempo.
Por último, decir que durante las sesiones de pintura al aire libre se utiliza pintura acrílica por su rápido secado, lo que me permite poder enrollar las telas una vez terminada la sesión. Después, ya en el estudio, las telas son continuadas y se trabajan con óleo.






































